Orden de Cristo

Fundada en 1319 Jesucristo

“In hoc signo vinces”

📖 Historia

La historia de la Orden de Cristo está indisolublemente ligada a la de los Caballeros Templarios en Portugal. Los Templarios se establecieron en Portugal en 1128, siendo el primer reino de Europa en acogerlos, y recibieron vastos territorios del rey Afonso Henriques como recompensa por su papel crucial en la Reconquista. Durante casi dos siglos, los Templarios construyeron castillos, fundaron ciudades y acumularon un poder considerable en el reino.

Cuando el papa Clemente V suprimió la Orden del Temple en 1312 bajo presión del rey Felipe IV de Francia, el rey Dionisio I de Portugal se negó a perseguir a los caballeros o confiscar sus bienes. En lugar de ello, negoció con el papa Juan XXII la creación de una nueva orden que heredase todo el patrimonio templario. La bula Ad Ea Ex Quibus del 14 de marzo de 1319 formalizó la fundación de la Orden de Cristo, con la Regla de San Benito y las Constituciones de Calatrava. Una innovación fundamental fue el voto de obediencia al Rey, algo desconocido para los Templarios.

La primera sede se estableció en Castro Marim, en el extremo sur del Algarve, una posición estratégica frente al norte de África. En 1357, el rey Pedro I trasladó la sede al Castillo de Tomar, la antigua fortaleza templaria, donde la Orden construiría uno de los conjuntos monumentales más impresionantes de Europa.

El período de mayor esplendor llegó con el Infante Enrique el Navegante, nombrado administrador de la Orden en 1420. Enrique invirtió las rentas de la Orden en expediciones marítimas, financiando la exploración de la costa africana, la colonización de Madeira (1425) y las Azores (1427), y el progresivo avance hacia el cabo de Buena Esperanza. La cruz de la Orden decoraba las velas de los navíos portugueses.

Tras la muerte de Enrique en 1460, el maestrazgo pasó a otros miembros de la familia real: el Infante Fernando, Duque de Viseu (1461-1470), y posteriormente el futuro rey Manuel I. En 1551, el papa Julio III unificó definitivamente el maestrazgo con la Corona, convirtiendo a los reyes de Portugal en Grandes Maestres perpetuos.

Durante los siglos XVI y XVII, la disciplina religiosa de la Orden declinó progresivamente. El papa Alejandro VI modificó el voto de celibato por el de castidad conyugal en 1492, y en 1496 los caballeros fueron dispensados del celibato y en 1505 del voto de pobreza. Un capítulo general celebrado en Tomar entre 1619 y 1627, durante la Unión Ibérica, intentó reimplantar los tres votos tradicionales con adaptaciones.

La Orden fue secularizada en 1789 por la reina María I y disuelta en 1910 con la proclamación de la República Portuguesa. Restaurada en 1917 como condecoración honorífica del Estado, la Orden de Cristo continúa existiendo como la más prestigiosa distinción civil portuguesa.